Con el textil como lenguaje, Joan Gaspar ya no trata solo de diseñar sino también de confeccionar, y para ello utiliza un material dúctil, flexible, que tamiza la luz, que se mece con el viento pero se mantiene firme. En la colección Jaima, la luz es la pantalla y el tejido la emoción.

Esta nueva colección toma el nombre de Jaima, esa tienda propia de los beduinos del norte de África, inspirándose en sus telas y sus formas. La pantalla de textilene está disponible en tres tamaños y cuatro colores distintos, pero con el interior siempre en blanco para optimizar la calidad de la luz que es directa y hacia abajo. Una vez definido el difusor, se añade una estructura versátil con cambios de altura y rotación que permite lanzar la luz, moverla y hacerla más o menos extensible.

Para la Jaima de pie se ha diseñado una estructura extensible y giratoria, y una de menor tamaño que sólo gira. Además, existe la versión de pie para fijarla directamente al suelo o pared.

Por lo tanto, Jaima cuenta con un vestido confeccionado a propósito alrededor de la luz. Es un suave volumen suspendido que evoca ligereza y al mismo tiempo contundencia. Sus formas te sugieren ambientes de relax y, a mismo tiempo, Jaima es una colección de fuerte impacto, tanto para exterior como para interior, en el que la sencillez de la forma esconde un potente contenido técnico.

 

Su pantalla de tejido flexible se sustenta gracias a una estructura versátil con cambios de altura y rotación que permite lanzar la luz, moverla y hacerla más o menos extensible.

Tenía claro que la pantalla tenía que ser como un vestido, y así hemos podido crear un gran volumen sustentado por una estructura casi inexistente”, afirma Joan Gaspar, diseñador de Jaima.

Jaima fue ganadora del premio Best of Year Award 2017 en Nueva York y el Design Plus 2018 en Frankfurt.

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