Apenas hace unas semanas, Marset presentó sus novedades durante Light+Building, en Frankfurt, Alemania. Este año, la marca presume una colección que investiga el uso del color y la reflexión de la luz, que trabaja con materiales diversos, como el vidrio, latón y madera, siempre en busca de aportar nuevas soluciones a los espacios en que vivimos.

Entre las frescas novedades que Marset lanzó durante esta importante feria de iluminación, se encuentra la serie Dipping Light.

Más allá de su función como lámpara, Dipping Light busca emocionar. Encendida resulta fascinante: sus distintas tonalidades de pintura filtran la luz creando un efecto mágico en el ambiente. Apagada se transforma en una esfera de cristal de colores, un objeto con una gran carga estética.

Jordi Canudas, diseñador de Dipping Light para Penta, es un alquimista de la luz. Está muy interesado en experimentar con ella para dejarse sorprender y aprender, desea capturar la esencia de la luz. Persiguiendo este objetivo, Dipping Light nace como un experimento más –sumergir una bombilla encendida en pintura varias veces–, y que al final se convierte en una lámpara de mesa. Así, las varias capas de pintura dibujan círculos concéntricos y atrapan la luz, atenuando su intensidad. La pintura se convierte en pantalla, coloreando la luz y confiriéndole textura. Como soporte se añade una base de latón. Este proceso artesanal hará que cada lámpara sea única y exclusiva.

Esta colección empieza en dos tamaños y varios colores –verde, ámbar, rosa, blanco, negro y azul–. Cada lámpara ilumina con distintas tonalidades de luz en función del color de la pintura generando luz de ambiente. A través de la pintura, Jordi Canudas convierte su diseño en mucho más que forma y función, Dipping Light tiene alma y su luz transmite poesía.

Marset está disponible en Diez Company. Más info: clic aquí.

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